Un paso por detrás

Ya es un clásico. Me pasa todos los veranos. No soporto ver a esos hombres en pantalón corto y chanclas, seguidos de una mujer tapada de la cabeza a los pies y envuelta en varios metros de tela. Unas parece que llevan un hábito; otras, ropa común, pero sus atuendos apenas dejan a la vista manos y rostro.