Sin palabras

Dan ganas de decir aquello de «que paren que me bajo» y es que a veces es difícil encontrar palabras cuando se trata de analizar algunas de las actuaciones de los políticos que nos han tocado en «mala» suerte. Los debates en el Congreso parecen un concurso de improperios donde las medias verdades se mezclan con las medias mentiras, donde la exageración está en el orden del día, y donde tanto el Gobierno como la oposición han abierto dos trincheras, y se esta en una o en la otra. Una vez más a «la tercera España» se le hiela la sangre.