Nada que agradecer

Parece que el bachillerato más progresista del mundo se instalará en España, donde el progresismo sobrepasará los límites imaginativos más avanzados, y se podrá aprobar sin estudiar demasiado, incluso con asignaturas suspendidas, todo sea por no darle el menor disgusto a la criatura. Bueno, el suspendido será evaluado por una especie de comité sin especificar, donde no se tratará de corroborar que se merece el suspenso en la asignatura, sino otras variantes más progresistas como su actitud, su comportamiento, su solidaridad y apreciaciones que entran dentro de la subjetividad de los evaluadores.